Discurso inaugural

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Abriendo una nueva era de esperanza
Discurso inaugural de la 18ª Presidencia de la República de Corea
25 de febrero de 2013

“Abriendo una nueva era de esperanza”

Queridos ciudadanos de Corea y estimados siete millones de compatriotas en el exterior, hoy me pongo al frente del 18º gobierno presidencial del país con la determinación de inaugurar una nueva era de esperanza para todos.

Agradezco profundamente al pueblo coreano por haberme encomendado esta histórica e importante misión. También agradezco la presencia del Presidente saliente Lee Myung-bak , de los dignatarios venidos de todas partes del mundo a celebrar esta ocasión y de los distinguidos invitados que asisten hoy.

Como Presidente de la República de Corea, trabajaré para satisfacer las expectativas que la ciudadanía tiene puestas en materia de reactivación económica, felicidad social y florecimiento cultural.

Pondré lo mejor de mí para construir una nación próspera y fuerte en la que todos sean felices.

Queridos conciudadanos,
la República de Corea de hoy ha sido forjada con el esfuerzo, la sangre y el sudor de todos ustedes.

El rico potencial y el férreo espíritu del “podemos hacerlo” de nuestro pueblo nos han permitido escribir una historia de extraordinarios logros, alcanzando al mismo tiempo la industrialización y la democracia.

Nuestra historia, conocida por todos como “El Milagro del Río Han”, ha sido escrita por los coreanos que trabajaron en las minas de Alemania, los abrasadores desiertos de medio Oriente, las fábricas y los laboratorios donde nunca se apagan las luces y las gélidas fronteras donde se salvaguarda la defensa nacional. Este milagro fue posible gracias al extraordinario carácter del pueblo coreano y a su generosa entrega por la familia y el país.

Mi deseo es rendirles un sincero tributo a todos los que han hecho posible la República de Corea de la que disfrutamos hoy en día.

Queridos conciudadanos,
hemos superado incontables vicisitudes y adversidades en el torbellino de la historia contemporánea, pero hoy nos encontramos frente a una crisis económica global y a una situación preocupante para la seguridad nacional, como es la amenaza nuclear de Corea del Norte. Al mismo tiempo, el capitalismo se está enfrentando a nuevos retos derivados de la crisis económica global.

Podremos sortear todos estos problemas solo si logramos trazar un camino diferente a los recorridos hasta ahora.

Trazar un nuevo camino no es una tarea fácil.

Pero yo tengo fe en el pueblo coreano.
Tengo confianza en la fortaleza y el potencial de nuestra dinámica nación.
Acompañada por este admirable pueblo, me comprometo a trabajar con ahínco para inaugurar una nueva era de esperanza y cumplir el reto de alcanzar el “Segundo Milagro del Río Han”.


image En esta nueva de esperanza, la felicidad de cada ciudadano coreano será la medida de la potencia de la nación, la cual a su vez redundará en beneficio de todos los coreanos.

Reactivación económica

Queridos ciudadanos,
deseo proponerles un nuevo camino en pos del futuro en el que el progreso del país y la felicidad social conformen un círculo virtuoso de mutuo fortalecimiento.

Este nuevo gobierno inaugurará una nueva era de esperanza basada en la reactivación económica, la felicidad para todos y el florecimiento cultural.

Para lograr la reactivación económica, impulsaré la economía creativa y la democratización económica.

Los paradigmas económicos del mundo están cambiando.

La economía creativa nace cuando convergen la ciencia y la tecnología con la industria, se funden la cultura y la industria, y florece la creatividad gracias al derrumbamiento de las barreras entre las industrias.

No se trata simplemente de expandir los mercados existentes sino de crear nuevos mercados y nuevos puestos de trabajo sobre los cimientos de la convergencia.

En el núcleo de la economía creativa se encuentran la ciencia, la tecnología y la industria de la tecnología informática, que son áreas que considero de máxima prioridad.

Mi deseo es elevar la calidad de la ciencia y la tecnología de Corea a un nivel internacional. Aplicando estos avances científicos y tecnológicos a todas la áreas, haré realidad la economía creativa.

El Ministerio de Ciencias, TIC y Planeamiento Futuro del nuevo gobierno tendrá a su cargo la tarea de dirigir la economía creativa en consonancia con los nuevos paradigmas mundiales.

El núcleo de la economía creativa es el ser humano. Vivimos en una era en la que una sola persona puede elevar el valor de un país e incluso salvar la economía.

Daremos oportunidades para trabajar por el país a los incontables coreanos de talento que se desempeñan en distintas partes de la aldea global. Asimismo formaremos a las personas capaces que están en el país para que, imbuidos de creatividad y pasión, se conviertan en los líderes de la convergencia y sean los pilares de la Corea del futuro.

La condición para que florezca la economía creativa es la democratización económica.

Solo cuando se alcanza un orden de mercado justo, la gente puede esforzarse y trabajar con esperanza en el futuro.

Uno de mis objetivos económicos más importantes es asegurar que cualquiera que trabaje con denuedo pueda levantarse por sus propios medios. Para ello pondré en práctica una política de fomento de las pequeñas y medianas empresas que les permita prosperar a la par de las grandes empresas.

Eliminando de raíz las prácticas de negocios injustas que frustran a los dueños de microemprendimientos y a los empresarios de la pequeña y mediana empresa y corrigiendo las prácticas erróneas del pasado, les daremos todo nuestro apoyo para que puedan desarrollar al máximo su capacidad, independientemente de su trabajo o el área a la que se dediquen.

Sólo cuando los protagonistas de nuestra economía unan sus fuerzas, la población será más feliz y se elevará la competitividad del país.

Eliminando de raíz las prácticas de negocios injustas que frustran a los dueños de microemprendimientos y a los empresarios de la pequeña y mediana empresa y corrigiendo las prácticas erróneas del pasado, les daremos todo nuestro apoyo para que puedan desarrollar al máximo su capacidad, independientemente de su trabajo o el área a la que se dediquen.

Es sobre estos cimientos que pienso revitalizar la economía y hacer realidad el “Segundo Milagro del Río Han”, lo que redundará en la felicidad del pueblo.

Felicidad social

Aunque avance nuestro país, eso no tendrá ningún sentido si sus habitantes no son felices

Será posible abrir una era de auténtica felicidad sólo cuando la gente no sienta temor por su vida tras la jubilación y pueda disfrutar de la bendición de tener y criar a sus hijos.

Ningún ciudadano debe temer no ser capaz de alcanzar las condiciones mínimas de una vida digna.

A través de un nuevo paradigma de bienestar social hecho a la medida de las necesidades de la ciudadanía, la gente podrá dedicarse sin preocupaciones a sus quehaceres, desarrollando sus capacidades y contribuyendo al progreso del país.

Creo que la educación es la llave que permite abrir la nueva era de esperanza y que la gente realice sus sueños.

La educación es lo que permite aprovechar al máximo la capacidad potencial de las personas, por lo que es preciso establecer un nuevo sistema que, basado en las capacidades individuales, impulse el desarrollo del país.

Existe un dicho que dice: “Mejor que la persona que sabe lo que hace es la persona que hace lo que le gusta, pero todavía mejor es la persona que disfruta con lo que hace”.

Podremos entrar en una auténtica era de felicidad para todos cuando haya más personas que disfruten estudiando y amen el trabajo que hacen.

El patrimonio más importante de un país es su gente.

Nuestro futuro será muy poco promisorio si solo se persigue una competencia uniformadora que desaprovecha las capacidades individuales y apaga la llama de la creatividad.

Estoy convencida de que descubrir el potencial de los estudiantes desde que son pequeños es lo que propulsa el desarrollo de una nación.

Crearemos un sistema educativo que permita descubrir las dotes y capacidades personales de los estudiantes, los ayude a cumplir sus sueños y los califique en función de ello, para que puedan hacer el mejor uso de su talento en beneficio de toda la sociedad.

En una sociedad en que los antecedentes académicos y la acumulación de certificados lo deciden todo, no hay lugar para los sueños y las dotes personales ni hay cabida para la esperanza.

Transformaremos la sociedad de manera tal que no se ponga énfasis en los antecedentes académicos sino en las capacidades, con el fin de que puedan dar frutos los sueños y las dotes personales.

Otra condición esencial para asegurar la felicidad de todos es proteger la vida y la seguridad de la ciudadanía.

Concentraremos nuestro esfuerzo en construir una sociedad segura, en donde las mujeres, las personas con discapacidades y cualquier ciudadano pueda llevar adelante su vida sintiéndose protegido, sin importar en qué lugar del país se encuentre.

Construiremos una sociedad en donde prevalezcan las leyes justas en lugar de la fuerza y los sectores más débiles de la sociedad puedan ampararse bajo el justo escudo de las leyes.

Florecimiento cultural

Queridos conciudadanos,
en el siglo XXI el poderío de un país se mide por su cultura. Vivimos en una era en la que la imaginación personal de cada ciudadano puede convertirse en un contenido creativo.

La “Ola Coreana” está cautivando a gente de todas partes del mundo y es una fuente de alegría y felicidad para muchos, al mismo tiempo que un orgullo para todos los coreanos. Las raíces de este fenómeno se encuentran en la espléndida herencia cultural tangible e intangible de 5.000 años de historia y en los valores espirituales de Corea.

Este nuevo gobierno trabajará para elevar el valor de nuestros valores espirituales y hacer que la cultura llegue a todos los rincones de la sociedad, con el fin de que la totalidad de la ciudadanía pueda disfrutar de una vida culturalmente rica.

Emplearemos el valor que tiene la cultura para solucionar los conflictos sociales y estrechar la brecha cultural que existe entre las regiones, generaciones y estratos sociales. Construiremos un país más feliz a través de la cultura, la que está presente en la vida cotidiana y la que aúna cultura y sistema de bienestar social.

Apoyaremos la actividad creativa en diversos géneros e impulsaremos la economía creativa promoviendo una industria de contenidos que fusione la cultura y las tecnologías de avanzada . De este modo pondremos en marcha la economía creativa y generaremos nuevos puestos de trabajo.

Acompañados por el pueblo coreano, abriremos una nueva era de florecimiento cultural que trascienda las razas y los idiomas, las ideologías y las costumbres, y contribuya al desarrollo pacífico de la humanidad y transmita felicidad a todas partes.

Queridos conciudadanos, la felicidad puede florecer solo cuando la gente se siente cómoda y segura. Me comprometo ante ustedes a no tolerar ninguna acción que amenace la vida de los ciudadanos y la seguridad del país.

Las recientes pruebas nucleares de Corea del Norte constituyen una provocación contra la supervivencia y el futuro de la ciudadanía, pero por sobre todas las cosas los mayores perjudicados no son sino los propios norcoreanos.
Exhorto a Corea del Norte a que abandone las pretensiones nucleares cuanto antes y entre en la senda de la paz y el desarrollo conjunto.

Exhorto a Corea del Norte a que abandone las pretensiones nucleares cuanto antes y entre en la senda de la paz y el desarrollo conjunto.

Mi intención es preparar el terreno para una unificación pacífica de la Península Coreana a través de un Proceso de Construcción de Confianza, el cual hará que la totalidad del pueblo coreano pueda alcanzar una vida más próspera y cumplir sus sueños.

Avanzaré paso a paso para construir la confianza mutua sobre la base de la disuasión.

La confianza se construye a través del diálogo y el cumplimiento de los compromisos. Espero que Corea del Norte respete las normas de la sociedad internacional y realice las elecciones correctas para que pueda avanzar el Proceso de Construcción de Confianza en la Península Coreana.

La era de felicidad que concibo es aquella en la que inaugurando un tiempo de felicidad en la Península Coreana, al mismo tiempo contribuimos a abrir una era de felicidad en todo el mundo.

Con el fin de aliviar las tensiones y los conflictos y extender la paz y la cooperación en Asia, me esforzaré por fortalecer la confianza con los países de la región, así como con EE.UU., China, Japón, Rusia y los países de Asia y Oceanía.

Asimismo, haré de Corea un país que sabe compartir las dificultades de las otras naciones y contribuye a la resolución de los problemas que afectan al globo

Conciudadanos,
hoy asumo el mandato de la 18º Presidencia de la República de Corea. Permítanme asegurarles que inauguraré sin falta una nueva era de esperanza, acompañada de los ciudadanos que me han conferido esta enorme responsabilidad.

El presidente es quien asume la responsabilidad de gobernar un país, pero es el pueblo el que decide el destino de la nación. Les pido, pues, que me brinden cooperación y apoyo en este nuevo camino que emprende la República de Corea.

Nos encontramos en el umbral de una nueva era en la que el país y la ciudadanía caminan de la mano y en la que el desarrollo del país y la felicidad del pueblo forman un círculo virtuoso de mutuo fortalecimiento.

Para recorrer con éxito este camino es preciso que haya una relación de mutua confianza y fe entre el gobierno y la ciudadanía y que avancemos juntos por la senda de colaboración.

Deseo ganarme la confianza del pueblo a través de un gobierno limpio, transparente y competente. Haré todo lo posible para erradicar la desconfianza de la ciudadanía y acrecentar el capital social de la confianza.
Al mismo tiempo les pido encarecidamente que todos colaboren con su esfuerzo en la medida de sus posibilidades, no sólo para su beneficio personal sino también para el bien público.

Hemos sabido compartir todo lo que teníamos en los momentos de más necesidad del pasado. Nuestros antepasados eran lo suficientemente generosos como para dejar algunos caquis en los árboles para que se alimentaran las urracas a fines del otoño. Somos también un pueblo con una larga tradición de trabajo comunal y mutua solidaridad.

Si revivimos ese espíritu y construimos una sociedad basada en la responsabilidad y la generosidad, seguro que podremos abrir la nueva era de felicidad que todos deseamos.

Ese espíritu puede convertirse en un nuevo modelo para el capitalismo que ha perdido su rumbo y puede ser una respuesta ejemplar para resolver el futuro de incertidumbre que enfrenta el mundo.

Una vez más ruego a la ciudadanía que confíe en mí y en este gobierno y que se una a nosotros en en esta senda que emprendemos hacia un nuevo futuro.

Trabajemos todos juntos para hacer realidad la nueva era de felicidad y esperanza, y convirtámonos en los protagonistas de un nuevo milagro en el río Han.

Muchas gracias.

Presidente de la República de Corea





Park Geun-hye
Park Geun-hye
Presidente de la República de Corea

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